Formarse completamente en la forma de vida franciscana es un proceso de múltiples pasos, ¡que dura toda la vida!  El compromiso con esta formación en todas las fases de la vida exige y fortalece nuestra identidad cristiana y religiosa como frailes franciscanos.

Postulantado

La etapa inicial de la formación franciscana se llama postulantado.  La palabra viene del latín, postulare, lo que significa "considerar".  Un aspirante "considera" la vida franciscana durante nuestro programa residencial de nueve meses de preparación para la aceptación formal en la Orden.  Nuestro programa de postulantado ofrece una orientación intensa a la vida franciscana y la oración de la comunidad, así como a las oportunidades para el ministerio.  Durante este tiempo, los postulantes cuentan con recursos para ayudarlos a desarrollar las cualidades psicológicas y emocionales necesarias para la vida religiosa y el ministerio. 

Noviciado

La segunda etapa de la formación franciscana se llama noviciado.   El noviciado es un período residencial de un año en el que un novicio (que significa "principiante") discierne su vocación a la vida religiosa. Él trabaja en la profundización de su relación con Dios y desarrolla su identidad franciscana estudiando nuestra Regla y las Constituciones Generales, así como los votos de pobreza, castidad y obediencia.  Como miembro formal de la Orden, el novicio recibe la prenda distintiva franciscana, o hábito de la Orden, que consiste en una túnica marrón con una capucha, y un cordón blanco que sirve como un cinturón.  Normalmente, el cordón tiene tres nudos, simbolizando cada uno de nuestros votos religiosos: pobreza, castidad y obediencia. Pero como el novicio aún no ha hecho esa promesa, el cordón no tiene ningún nudo.

Todos los novicios de la Provincia de Santa Bárbara participan del Noviciado Interprovincial Franciscano. Actualmente se encuentra en el Priorado "San Francisco" en Burlington, Wisconsin.   Los novicios que allí viven juntos provienen de las siete Provincias OFM en los Estados Unidos, así como de la Provincia Cristo Rey del oeste de Canadá, y las provincias de Australia y Singapur.

Post-Noviciado

Al completar con éxito el año de noviciado, los novicios concluyen su año de probación, profesando los votos de pobreza, castidad y obediencia por un período de tan sólo un año. En este momento reciben los tres nudos en el cordón. Los votos son luego renovados anualmente, hasta que el fraile se prepara para hacer su profesión solemne, para toda la vida. Esta fase se llama profesión temporal. Es un período por lo general de un mínimo de tres hasta un máximo de nueve años en los que uno integra su llamada franciscana en la vida consagrada de la Orden de Frailes Menores.

Durante el período de post-noviciado o profesión temporal, los frailes continúan su preparación ministerial y profesional y son educados de acuerdo a sus necesidades, dones y llamada bajo la guía de sus directores. El curso normal de la formación teológica de los hermanos de nuestra provincia incluye los estudios en la Escuela Franciscana de Teología (www.fst.edu) en Oceanside, California. Muchos hermanos también recibirán formación técnica o laboral en campos como la enfermería, el trabajo social, o una profesión en una institución apropiada.

Profesión Solemne

Al término del post-noviciado (3 a 9 años), un fraile profeso temporal, con la aprobación de sus directores y la comunidad local, pide al Ministro provincial ser admitido para los votos solemnes.  Si es aceptado, profesa públicamente los votos de pobreza, castidad y obediencia para el "resto de mi vida".  Esto marca el comienzo de la pertenencia como miembro de pleno derecho y toda la vida en la Orden de Frailes Menores.  Los frailes llamados al ministerio ordenado deben primero ser profesos perpetuos.

Formación Permanente

La formación como fraile franciscano es un proceso de toda la vida.  El período de formación que sigue a los votos solemnes, un camino de toda la vida llamado "formación permanente", es quizás el período más importante de la vida de un fraile.  Viviendo el compromiso que han hecho de manera consciente y responsable a través de la formación permanente, los profesos perpetuos nutren el suelo para los futuros frailes y se esfuerzan en dar un buen ejemplo abrazando totalmente y cada vez más de la vida evangélica.  Los retiros provinciales, los encuentros fraternales, los años sabáticos, y los estudios superiores son parte de la formación permanente.  Lo más importante, esta formación ocurre en el contexto de la vida del día a día en la comunidad y el ministerio donde uno está siempre aprendiendo y siempre siendo llamado y formado para una relación cada vez más profunda con Dios.

"Quiero ser un nuevo loco, como los que el mundo nunca vio"

—San Francisco de Asís

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